La docencia
Se aprende a ser profesor en el camino, un buen profesor se perfecciona a través del tiempo, el ensayo, el error, la renovación y la practica.
Es una obra noble de servicio, que implica tomar la decisión que con el paso del tiempo vayamos corrigiendo errores y apuntalando lo positivo o sumirnos en la rutina, el aburrimiento la angustia y el desanimo.
Ya lo decía con certeza la autora Elena G White.: “La verdadera educación significa mas que la prosecución de un determinado curso de estudio. Significa más que una preparación para la vida actual. Abarca todo el ser y todo el periodo de la existencia accesible al hombre. Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales.”
Pensar y sentir
Y Jose M. Esteve la define la educación como: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas.
“Cada ser humano esta dotado de una facultad: la individualidad, la facultad de pensar y hacer. La obra de la verdadera educación consiste en desarrollar esta facultad, en educar a los jóvenes para que sean pensadores y no meros reflectores de los pensamientos de otros hombres.”Elena G. White
Ser maestro de humanidad implica rescatar en cada una de nuestras lecciones el valor humano del conocimiento. Recuperar cada día el sentido de una nueva aventura y encontrar la libertad de expresar lo que es muy querido. A través o quizás a pesar de las materias que enseñamos.
La identidad Profesional
Como dice Miguel Ángel Santos Guerra. Es importante rescatar nuestra identidad profesional, descubrir en que consiste ser profesor, las escuelas no son lugares neutros y por consiguiente los profesores tampoco pueden adoptar una postura neutral, si los profesores han de educar a los estudiantes para ser ciudadanos activos y críticos deberían convertirse ellos mismos en intelectuales transformativos.
El maestro es quien primeramente debe aplicarse los métodos de educación que pretende impartir a sus alumnos para valorar que tan efectivo es su enseñanza. Debe aprender como organizar una clase y sobre todo como ganarse el derecho a hacerse oír, aprender técnicas de motivación, así la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias desde el punto de vista practico.
Estoy totalmente de acuerdo que lo único verdaderamente importante en el quehacer docente son los alumnos, por ello es imprescindible aprender a dominar las técnicas de comunicación verbal como el lugar físico gestos postura tono de voz y no verbal, saber escuchar, que no es lo mismo que oír, saber hacer preguntas acertadas y también saber cuando es conveniente bajar el tono de voz, esperar y callar.
La disciplina
En cuanto a la disciplina no hay mejor enseñanza que nuestro propio ejemplo. Ya que en la mayoría de las ocasiones al docente se le pide que eduque en valores cuando el mismo vive sin valores. Pedimos puntualidad y robamos tiempo al iniciar nuestras clases o llegamos tarde y siempre tenemos mil excusas para justificar nuestra falta de lealtad. Pedimos respeto cuando muchas veces nosotros mismos no respetamos al adolescente como un ser humano de igual valor que nosotros mismos, no amamos a nuestro prójimo porque no nos amamos a nosotros mismos.
Creo que nunca debe permitírseles a los estudiantes que manifiesten falta de respeto hacia sus semejantes. Nunca la terquedad se debe quedar sin reprensión. El futuro bienestar del alumno requiere una disciplina bondadosa, amante, pero firme. Y para ello la razón y el dialogo son las mejores armas.
Comunicación e interacción
No podemos regresar el tiempo y exigir a los alumnos que abarquen las lagunas académicas y de conocimientos que quedaron en el paso d e los años, como dice José Esteve o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones.
Las teorías y contenidos sin adaptación de contexto no forman profesionales reflexivos, porque cada escuela, cada aula, y cada experiencia son particulares, dinámicas, irrepetibles, imprescindibles, complejas y están cruzadas de valores y llenas de dilemas.
El orgullo de ser Profesor
En el libro la Educación Pág. 29 cito textualmente “El verdadero maestro no se satisface con un trabajo de calidad inferior. No se conforma con dirigir a sus alumnos hacia un nivel más bajo que el más elevado que les sea posible alcanzar… No puede contentarse con únicamente transmitirles conocimientos técnicos. Su ambición es inculcarle principios de verdad, obediencia, honor y pureza que los conviertan en una fuerza positiva para la estabilidad y elevación de la sociedad, desea sobre todo que aprendan al gran lección de la vida: la del servicio abnegado.”
El orgullo de ser profesor como lo menciona José M. Esteve es aquel que con la frente en alto puede decir No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar.
Saludos y gracias.
lunes, 12 de octubre de 2009
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